Ante regulaciones cada vez más estrictas como el GDPR y el temor al espionaje industrial o geopolítico, la "Nube Soberana" ha pasado de ser un concepto teórico a una exigencia de cumplimiento. Se trata de garantizar que los datos, metadatos y procesos de una organización residan y se procesen exclusivamente bajo la jurisdicción legal de su propio país o región.
No basta con elegir una región de AWS o Azure en el país local. La verdadera soberanía implica que el proveedor de la nube no pueda acceder a los datos bajo ninguna circunstancia, incluso si recibe una orden judicial extranjera (como la Cloud Act de EE. UU.). Esto impulsa modelos donde operadores locales gestionan la infraestructura de los gigantes tecnológicos bajo licencias estrictas.
La piedra angular técnica es la gestión externa de claves de cifrado. Las empresas adoptan estrategias "Bring Your Own Key" (BYOK) o "Hold Your Own Key" (HYOK) mediante Hardware Security Modules (HSM) dedicados. Esto asegura que, aunque los datos vivan en la infraestructura de un tercero, este sea matemáticamente incapaz de leerlos sin la autorización explícita del propietario.