Un gemelo digital es mucho más que un modelo 3D; es una representación virtual viva de un sistema físico que se alimenta de datos en tiempo real mediante sensores IoT. Desde una turbina de avión hasta un edificio completo, estos modelos permiten simular escenarios sin riesgo alguno.
En lugar de esperar a que una máquina falle, los ingenieros pueden someter al gemelo digital a estrés virtual para predecir cuándo se romperá una pieza. Esto permite programar reparaciones antes de que ocurra la falla real, ahorrando millones en tiempos de inactividad no planificados.
En la Fórmula 1, los equipos corren miles de simulaciones en el gemelo digital del coche antes de la carrera para decidir la estrategia. Esta misma lógica se aplica ahora a líneas de producción y redes logísticas, permitiendo probar cambios en la configuración virtualmente para encontrar la eficiencia máxima antes de tocar el mundo físico.